Qué es el vaginismo: cuáles son sus síntomas y cómo se trata con fisioterapia

Explicar las diferentes disfunciones del suelo pélvico, sus síntomas y cómo tratarlas, es una misión que me he propuesto con tal de concienciar a la mujer de la importancia de cuidar su musculatura pélvica.

Sólo de esta forma se pueden prevenir lesiones que pueden derivar en graves dolencias como la incontinencia urinaria y/o fecal, prolapsos genitales, dispareunia, o la enfermedad que vamos a tratar en este post: el vaginismo.

Hablaremos sobre qué es el vaginismo, los síntomas, las causas de su aparición y sobre el tratamiento de esta enfermedad mediante la fisioterapia.

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¿Qué es el vaginismo?

Para poder responder a la pregunta sobre qué es el vaginismo, tenemos que saber que se trata de una disfunción del aparato genital. Ésta, provoca una dificultad persistente en la paciente a la hora de permitir la introducción del órgano genital masculino, de un dispositivo vaginal (por ejemplo, los espéculos que utilizan los ginecólogos en sus consultas) o de un dedo.

El vaginismo, a diferencia del concepto de dispareunia, no implica la existencia de dolor. Sino una hipertonía de la musculatura superficial y, en algunos casos, también de la musculatura profunda del suelo pélvico. El aumento del tono muscular conlleva el cierre del introito vaginal y, como consecuencia, dolor en cualquier intento de penetración.

Tipos de vaginismo

Se diferencian dos tipos de vaginismo:

  • Vaginismo primario: está relacionado con un problema psicológico o con el tipo de educación sexual que recibió la mujer de su entorno y que provocó trastorno de la función erótica. En este tipo de vaginismo primario, la mujer nunca ha podido mantener las relaciones sexuales sin dolor.
  • Vaginismo secundario: se da cuando la mujer ha llevado una vida sexual normal y sin dolor pero, algún acontecimiento traumático, originó un espasmo muscular de suelo pélvico. Puede ser una violación, un parto complicado, una cirugía o debido a cambios hormonales.

Síntomas del vaginismo

Para poder conocer qué es el vaginismo, también es importante conocer sus síntomas. Pueden ser leves (sensación de ardor) o muy intensos. Éstos últimos, son los que provocan el cierre total de la abertura de la vagina. Normalmente, el dolor se produce durante el acto sexual, pero en algunos casos puede durar hasta varios días tras la penetración.

Los síntomas del vaginismo más comunes son los siguientes:

  • Dolor, ardor y picor durante las relaciones sexuales.
  • Dolor que imposibilita la penetración (dolor muy superficial, en la entrada de la vagina).
  • Tensión muscular antes de comenzar la penetración.
  • Dificultad por el dolor o incomodidad al introducir un tampón en la vagina.
  • Exploraciones ginecológicas dolorosas, como por ejemplo la ecografía vaginal, palpación de las paredes de la vagina o introducción del espéculo para tomar muestras para la citología.
  • Un último posible síntoma del vaginismo es la anorgasmia, que es la ausencia o deficiencia del orgasmo durante el acto sexual.

Causas del vaginismo

El siguiente aspecto del que hablaremos sobre qué es el vaginismo, trata de las causas de esta enfermedad. Lo cierto es, que el diagnóstico y el establecimiento de una causa del vaginismo es muy difícil, ya que normalmente se suelen combinar causas físicas y psicológicas.

Muchas veces, tras recibir un tratamiento para el vaginismo específico con un buen resultado si retornan los síntomas, la paciente vuelve a tener dolor en las relaciones sexuales. Debido a que su cuerpo genera una contracción muscular involuntaria antes de cada previsión de dolor. La reacción inconsciente del cuerpo, es una contracción muscular.

A continuación, se muestra un listado de las posibles causas psíquicas y físicas. Aunque, realmente, la causa final siempre suele ser una combinación de ambos tipos.

Causas psíquicas del vaginismo

  • Miedo al dolor, temor a quedarse embarazada, miedo al parto vaginal o a cualquier intervención genital.
  • Negatividad al sexo.
  • Ansiedad o estrés crónico.
  • Problemas de pareja, como desconfianza, falta de apoyo emocional o abusos.
  • Abusos sexuales sufridos por la paciente en el pasado.
  • Falta de educación sexual en entorno familiar, influencia a la educación religiosa o demonización del sexo.
  • Negatividad del sexo como consecuencia de complejos, como cambios corporales tras el embarazo, parto o menopausia.

Causas físicas del vaginismo

  • Cicatrices perineales internas y/o externas (episiotomías tras desgarros o tras cirugías en genitales).
  • Partos dolorosos, prolongados e instrumentales.
  • Abortos.
  • Cesáreas.
  • Destrucción del tejido de la vagina.
  • Cambios hormonales durante la menopausia (poca lubricación vaginal).
  • Tratamientos de radioterapia o quimioterapia.
  • Uso de algunos medicamentos.

Cómo tratar el vaginismo con fisioterapia

Por último, para tener una visión más amplia sobre qué es el vaginismo, vamos a tratar sobre el tratamiento para el vaginismo.

El trabajo conjunto entre la fisioterapeuta especializada en ginecología y los profesionales de la psicología, es fundamental en el diagnóstico y tratamiento del vaginismo. Debido a la combinación de causas físicas y psicológicas en casi todos los casos de la enfermedad, se suele recurrir a ambas especialidades.

El tratamiento para el vaginismo requiere, en primer lugar, dedicarle mucho tiempo y tener paciencia por parte de la paciente. En segundo lugar, será fundamental la compresión y profesionalidad de los especialistas que la van a tratar.

El objetivo general del tratamiento para el vaginismo con fisioterapia, es tratar de educar la musculatura del suelo pélvico para que responda de manera correcta y controlada ante un estímulo sexual o ante de cualquier tipo de penetración vaginal.

Además, el tratamiento para el vaginismo, combina la educación, las técnicas instrumentales y los ejercicios.

Educación

En las primeras sesiones de fisioterapia, se enseña a la paciente cómo es la anatomía de la musculatura del suelo pélvico y se le explica su fisiología.

Se trata de enseñarle cuáles son los puntos de inserción de los músculos, dónde se localizan y qué función tienen. Para mayor entendimiento, utilizamos las imágenes de la pelvis femenina, videos de cómo se trabaja el suelo pélvico, láminas, modelos de pelvis con toda la musculatura, etc.

Después, se realiza un simple ejercicio que nos ayuda a localizar dónde se encuentra el suelo pélvico. Se pide a la paciente que, en una posición cómoda (por ejemplo, tumbada con las piernas dobladas), palpe los huesos de la pelvis: las crestas ilíacas, el pubis, el sacro y los isquiones.

De esta manera, puede localizar los puntos de inserción de la musculatura y le ayuda a conocer mejor su anatomía y función.

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Técnicas instrumentales

Para tratar esta enfermedad, se utilizan dilatadores para el vaginismo, que pueden facilitar el estiramiento de los tejidos de la vagina.

Los dilatadores son dispositivos alargados de varios tamaños de plástico o silicona. Para usarlos como tratamiento para el vaginismo, se empieza con dilatadores muy finos y progresivamente se va aumentando el tamaño.

Las funciones principales son las del estiramiento de los tejidos del suelo pélvico y reducción de espasmos musculares cuando hay sensación de tener algo dentro de la vagina. Es importante realizar el tratamiento bajo la supervisión de un fisioterapéuta especializado, ya que la técnica empleada puede ser diferente para cada caso.

Para conseguir una mejor inserción del dispositivo, se utiliza un lubricante y, una vez colocado, se utilizan varias técnicas: incrementar suavemente la profundidad de inserción, rotaciones del dilatador, presión o realizar un masaje circular buscando los puntos de máxima tensión.

La frecuencia de este tratamiento suele ser entre 2 y 3 veces a la semana y, cada sesión, suele durar entre 10 y 15 minutos.

Ejercicios

Ejercicios de Kegel

Los ejercicios de Kegel, aunque requieren una contracción muscular que en teoría podría aumentar los síntomas de la disfunción, tienen una función muy importante en el tratamiento para el vaginismo. Ésta, es educar a la musculatura cómo se tiene que relajar.

Ya que las contracciones y relajaciones seguidas educan a la paciente y a su musculatura a cómo diferenciar una contracción muscular de una relajación.

En la consulta, muchas veces nos encontramos a pacientes que saben perfectamente activar la musculatura de suelo pélvico, pero no son capaces de relajarlo conscientemente. Por este motivo, saber relajar esta zona implica practicar estos ejercicios junto con una respiración profunda.

Para poder realizar estos ejercicios, debes colocarte en una posición cómoda, por ejemplo, sentada en una silla (como se ve en la imagen). Después, coloca tu pelvis en una posición neutra y, así, deberías notar el apoyo de los isquiones (los huesos del culete) en la silla. Luego, tendrás que estirar toda la columna hacia arriba (elongación) y apoyar las manos sobre los muslos para relajar los hombros.

Toma aire profundamente (sin activar el suelo pélvico) y, mientras sueltas aire, debes contraerlo. Para ello, cierra los esfínteres e intenta subirlos hacia arriba.

La contracción debe durar 5 segundos y la relajación 10 segundos. Debido a que, para que la musculatura pueda relajarse completamente, se requiere el doble de tiempo que en la contracción. Repítelo 20 veces.

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Estiramientos

Se ha observado que muchas mujeres con hipertonía de suelo pélvico, sufren también dolor lumbar y presentan aumento de tono muscular en la musculatura de los glúteos y de la espalda.

Si ocurre esto, en la actividad diaria deberíamos introducir estiramientos enfocados a esta musculatura para mejorar el tratamiento de vaginismo, como yoga, pilates o streching global.

Para ello, como se ve en la siguiente imagen, hay que colocarse de rodillas (con las rodillas abiertas y los tobillos juntos), estirar la espalda y los brazos hacia delante y apoyar las manos sobre un fitball.

Trata de mantener los glúteos apoyados sobre los talones y, desde ahí, intentar alargar todo lo que puedas la columna y los brazos hacia delante. Es importante respirar profundamente y permanecer en esta posición unos 5 minutos.

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Masaje perineal

Los masajes perineales se realizan en la fase final de la recuperación, cuando no hay ni dolor ni incomodidad.

La primera sesión se realiza en la consulta bajo la supervisión de una fisioterapeuta especializada en ginecología para que la paciente pueda realizarlo correctamente en casa con la ayuda, incluso, de su pareja.

Hay que tener en cuenta que el masaje perineal es efectivo cuando el vaginismo es causado por las cicatrices tras partos o cirugías en genitales, adherencias pélvicas o tras tratamientos con radioterapia.

Este tipo de tratamiento para el vaginismo consiste en realizar un suave masaje en la parte externa de la vagina (con un lubricante) y después en el interior de la misma. La frecuencia debería ser de mínimo tres días a la semana

Espero que este artículo sobre qué es el vaginismo haya podido, ya no solo ayudar a las mujeres que sufren esta enfermedad; sino también, como comentábamos en un principio, a concienciar sobre la importancia de ejercitar el suelo pélvico.

About the author

Fisioterapeuta especialista en suelo pélvico e incontinencia urinaria.

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