Todo sobre el prolapso uterino: qué es, síntomas, causas y tratamientos

Millones de mujeres en todo el mundo se ven afectadas por una disfunción uroginecológica que, paradójicamente, hoy en día sigue siendo poco conocida: hablamos del prolapso uterino.

Todos los días en las consultas de ginecología se diagnostican nuevos casos de prolapso uterino, se habla de un mínimo de cinco mujeres al día. Pero, muchas siguen sin saber qué es, por qué se produce y cómo tratarlo.

En este reportaje vamos a darle visibilidad a una dolencia ‘silenciosa’ para que entre todas aumentemos la capacidad de prevención a este problema, y también sobre esa ‘hamaca’ que es nuestro suelo pélvico y ejerce de sostén de toda la musculatura pelviana.

¿En qué consiste un prolapso uterino?

El prolapso del útero o matriz caída es un desplazamiento del útero hacia abajo. El órgano baja progresivamente desde la cavidad pelviana hacia el canal vaginal. Primero se asoma el cuello y después el cuerpo uterino. En estados más avanzados, el descenso llega al exterior de la vagina.

prolapso-uter

También es bastante frecuente el prolapso de la cúpula vaginal. Es una área situada en la parte más alta de la vagina. Puede descender provocando que la vagina se dé la vuelta quedando la parte interna por fuera.

Otros órganos pélvicos también pueden descender, provocando un prolapso: cistocele (de la vejiga), rectocele (el recto), enterocele (de las asas intestinales).

¿Cuáles son los síntomas de un prolapso uterino?

  • Sensación de pesadez en la pelvis.
  • Sensación de bulto o peso en la vagina.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Dolor lumbar.

¿Cuáles son las causas del prolapso uterino?

Habitualmente el prolapso uterino es provocado por más de una causa. Para determinar el origen de la disfunción hay que tomar datos personales y médicos de la paciente. Se presta mucha atención a su estilo de vida, alimentación, deportes que practica o ha practicado en el pasado… No siempre es una consecuencia directa del embarazo

También se deben revisar los datos obstétricos, como el número de partos naturales, cesáreas, abortos… ya que el parto vaginal suele ser uno de los factores más importantes en la producción de un prolapso uterino.

Causas más comunes del prolapso uterino

Las causas más comunes de su aparición son:

  • Debilidad de la musculatura, fascias y los ligamentos del suelo pélvico: el útero es sostenido por los tejidos conectivos de la pelvis y los músculos. El debilitamiento de estas estructuras hace que el útero caiga hacia el canal de la vagina. La mayor causa de dicho debilitamiento son partos vaginales prolongados, complicados, grandes dimensiones del feto, partos instrumentales.
  • Menopausia: disminución de los estrógenos provocan relajación, descenso del tono muscular y debilitamiento de la musculatura pelviana.
  • Tumores pélvicos
  • Obesidad
  • Estreñimientos crónicos: se relacionan con esfuerzos frecuentes que provocan la caída del útero y debilitamiento de los ligamentos que lo sostienen.
  • Práctica de los deportes de alto impacto: sobre todo durante el postparto, cuando el conjunto del suelo pélvico todavía no se ha recuperado y la madre practica running, zumba, step, bodypump, ejercicios abdominales tradicionales tipo crunch…Todo ello provoca la caída de los órganos pélvicos y la incontinencia urinaria o fecal.

Grados del prolapso uterino

Existen varios grados de prolapso y según el grado que poseas variará el tipo de tratamiento:

  • Grado I: ligero descenso en el interior de la vagina.
  • Grado II: el descenso llega a la entrada de la vagina.
  • Grado III: el prolapso traspasa el orificio vaginal hacia el exterior.
  • Grado IV: el órgano sale completamente al exterior.

Normalmente en grados I y II se suelen tratar con la fisioterapia de suelo pélvico, cambios de hábitos dietéticos, posturales, bajar el peso corporal, modificación de rutinas deportivas… todo ello facilita la recuperación.

De hecho, en mis consultas con pacientes que sufren de prolapso uterino suele ser una de las dudas más habituales, si ‘sólo’ con fisioterapia se puede superar la dolencia. Pues bien, como aquí explico, dependerá del grado.

En el caso de los grados III y IV, se requiere una reconstrucción quirúrgica y es improbable que únicamente con fisioterapia se solucione.

Ejercicios para tratar el prolapso uterino de grado I y II

La rehabilitación uroginecológica tiene un papel muy importante en la prevención y en el tratamiento de los prolapsos de primer y segundo grado.

En la primera cita siempre realizo una valoración de la musculatura del suelo pélvico (exploración vaginal), el grado del prolapso y su movilidad. Si la paciente es obesa se programa una dieta especial; si es fumadora, se recomienda dejar de fumar ya que la nicotina puede aumentar el riesgo de debilitamiento pélvico.

En la rehabilitación, las técnicas más frecuentes que empleo y más efectivas en tratar el prolapso uterino son:

Práctica de los abdominales hipopresivos

Ejercicios para prolapso uterinoFoto I: Ejercicio abdominal hipopresivo con el fitball.

Práctica de los ejercicios de Kegel

ejercicios kegelFoto II: Ejercicio Kegel.

Ejercicios para el suelo pélvico con sondas especiales

Aprendizaje de los hábitos posturales saludables

ejercicios prolapso uterinoFoto III: Aprendizaje de la posición neutra de la pelvis y la columna vertebral.

Ejercicios para fortalecer la musculatura estabilizadora de la columna lumbar y de la pelvis

Ejercicios fortalecer musculaturaFoto IV: Ejercicio con fitball para tonificar el transverso abdominal y la musculatura estabilizadora del tronco.

¿Se puede prevenir un prolapso uterino?

En la prevención de prolapsos, lo más importante es practicar los ejercicios de Kegel con regularidad y ejercitar la musculatura profunda del abdomen durante toda la vida de la mujer.

Además, mantener dieta sana, rica en vitaminas y fibra y beber mucha agua ayudan a prevenir estreñimientos y aumentos de peso que son dos factores muy importantes en la producción de un prolapso.

Prevención prolapso uterino

Por otro lado, es importante saber qué ejercicios, movimientos, y rutinas pueden aumentar el riesgo de padecer el prolapso uterino. Entre muchos, los más frecuentes son:

  • Practicar ejercicios abdominales tradicionales frecuentemente
  • Correr
  • Cargar peso (profesiones como cuidadoras de personas mayores, enfermeras, cuidadoras infantiles, limpiadoras…)
  • Fumar
  • Mantener mala postura mientras trabajamos (estar sentada con la espalda redondeada y con la pelvis en retroversión)

Por último, se debe prestar especial atención a la zona del suelo pélvico durante el embarazo y en el postparto: se recomienda asistir a las clases de preparación al parto y realizar una valoración del suelo pélvico y su recuperación con un/a fisioterapeuta especializado/a después del parto.

About the author

Fisioterapeuta especialista en suelo pélvico e incontinencia urinaria.

Comentarios